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TRÁFICO ILEGAL DE LOROS.
Por David Nieto Maceín.
Miembros de
Anagef nos desplazamos a Estambul en el mes de julio y constatamos que
Turquía es un país que tiene mucho que aprender en lo que se refiere al
trato con los animales, un tema en el que sigue muy anclada en el
pasado.
Visitamos
el mercado de animales que hay junto al Bazar de las Especias y a la
Yeni Camii (Mezquita Nueva) de Istambul. ¿Qué fue lo que nos
encontramos? Entre otras muchas cosas, multitud de psitácidas ilegales.
Las psitácidas son los loros, cotorras y demás parientes.

En el mundo está habiendo un desgraciado descenso de estas
inteligentísimas aves por culpa del comercio ilegal. El comercio negro.
Entre las psitácidas hay más especies amenazas de extinción que en
cualquier otra familia ornítica, con ¡94 especies en la Lista Roja!. La
causa: el egoísmo humano de tener que POSEER a ese animal como
mascota. Hay una demanda grave, especialmente de grandes loros, para
tenerlos en casa como mascotas. La solución está en controlar el
comercio legal también de estas especies, pues todos sabemos que "cuando
se hizo la ley se hizo la trampa" e incluso que "quien hizo la
ley hizo la trampa". Así que mientras haya comercio, habrá comercio
ilegal oculto. Se tolera el incumpliento de las leyes del CITES
(Convención Internacional de Tráfico de Especies Amenazadas en sus
siglas inglesas) y no se sanciona como es debido. EEUU era el mayor
importador mundial de estas aves capturadas en estado silvestre, pero se
creó una Ley de Conservación de Aves Salvajes y pasó a ser de inmediato
un país no importador de estas aves, donde, ahora, quien quiere poseer
un loro ha de comprar uno nacido y criado en cautividad. Se ha
investigado y se ha encontrado que el tráfico ilegal en lo trópicos
americanos se ha reducido muchísimo gracias a esta Ley.

Aquí tenéis una
tristísima imagen de una cacatúa presa entre barrotes, en una oscura
habitación del mercado de animales de Istambul, donde saqué la foto. Una
cacatúa sin anilla que seguramente nació libre pero las veleidades de la
fortuna fueron dramáticamente terribles para ella.
Gravísimo es que para que llegue uno solo de estos pobres
loros a Europa habrán muerto un montón de ellos por el camino pues las
condiciones son terriblemente crueles. Y cuando han sido capturados en
edad tardía, no se adaptan ya a la prisión, como es de esperar, y mueren
pronto.
En tres años (1997 a 2000), la UE importó casi medio
millón de aves capturadas en estado salvaje de 111 especies distintas.
Al ser aves longevas de crecimiento lento (es decir, que no crían mucho
sino que viven mucho tiempo y tienen poca descendencia a lo largo de su
vida), las especies, como tales, no pueden soportar esta presión. La
venta de estas aves está destruyendo la biodiversidad de sus lugares de
origen y no apoya DE NINGUNA MANERA el desarrollo de las poblaciones
humanas locales. Al contrario, se está explotando hasta el abuso sus
recursos. Lo que hay que promover es el turismo sostenible y ecológico
para, por ejemplo, observar a estas aves en libertad. Nosotros, por
ejemplo, estamos encantados de visitar estos países para poder observar
a las psitácidas en su estado salvaje. Esto sí que genera empleos
sólidos para guías de naturaleza y demás equipos humanos. El tráfico
ilegal lo que hace es explotar a las gentes, machacar la vida natural de
sus lugares y beneficiar económicamente a dos listos sin escrúpulos que
viven en la ciudad.

Y aquí arriba tenéis una foto que saqué no sin dificultad (pues el dueño
vino a controlarme justo en aquel momento); son loros grises africanos (psittacus
erithacus) que no tienen anilla, que son ilegales, que han sido
capturados en África, donde habían nacido en libertad y habían sido
criados cuidadosamente por sus padres, que nunca jamás sobrevolarán en
un gran bando las selvas que les vieron nacer, que nunca sentirán la paz
de la foresta, el murmullo de los arroyos, la caricia de la lluvia en
las hojas de los árboles y en su propio plumaje ni esperarán pacientes
el amanecer para un nuevo día lleno de vivencias y descubrimientos. Como
ellos, podéis creerme, pude contar más de 165 loros grises africanos. A
partir de ese número perdí la cuenta pues me despisté. Sólo hay que
introducirse en el interior de los puestos del mercado y adentrarse en
las más oscuras habitaciones del fondo; allí os podéis encontrar esta
penosa imagen de cientos de loros que nunca volverán a la Naturaleza.
Entre 1995 y 1999, nada menos que 175.000 loros grises africanos
silvestres fueron exportados de forma legal (imagináos cuántos de forma
ilegal aprovechando la coyuntura), para ser encerrados de por vida en
una jaula para que sus "propietarios", en momentos de aburrimiento al
regreso del trabajo, les escuchen imitar patéticamente cualquier
estupidez.
El loro gris africano está protegido bajo Ley Internacional pero
en países como R.D.Congo se capturan de forma ilegal pues son
desgraciadamente muy apreciados como "mascotas" en nuestros países
porque tienen una increíble facilidad, maldita facilidad, para la
imitación de palabras humanas. Hay puntos de exportación en África
adonde llegan estos loros desde otros lugares y desde donde van a venir
hasta Europa, lugar en el que los más descerebrados ciudadanos pagarán
por ellos para tenerlos en su casa encerrados de por vida esperando a
que imiten palabras sin sentido. Más de 10.000 loros grises son
capturados anualmente en África Central para ser vendidos como mascotas
en los países del Hemisferio Norte. Pero sucede que las cuotas de
exportación del CITES no suelen ajustarse a criterios científicos porque
ni se ha estudiado la población ni se ha tenido en cuenta la situación
del momento presente. Para colmo, esas cuotas son revasadas ampliamente
por aquellos países que exportan, como puede ser Camerún, que en 1996
exportó 23.000 loros grises africanos y tenía una cuota de CITES de
12.000, que además debería tener que haber sido, seguramente, menor, si
el CITES se hubiera atenido a criterios de sostenibilidad. La cuota que
tiene Camerún de 12.000 anuales ya la superan cada año pues exportan
15.000 loros grises todos los años según datos de SEO/BirdLife (que
merecen mi plena confianza). Lo mismo hace Congo. Y tened en cuenta,
además, que hay una cantidad indefinida de exportaciones ilegales.
La UE importó, en 1999, 33.341 loros grises legalmente. A España fueron
casi el 19% de ellos. En España se desmanteló una red internacional de
comercio ilegal de loros grises africanos que había llevado a este país
casi 4.000 ejemplares en 4 años (de 1998 a 2002).
En Camerún hay una zona llamada Lobeke donde se captura cada año más de
15.000 pobres loros grises africanos, la mayor parte de los cuales muere
si no durante la captura misma, durante el transporte y la manipulación,
que se realiza como si de mercancía pura se tratase.
Aquí
os pongo una foto de Diana May sacada en Camerún y publicada por World
Parrot Trust y que muestra una captura de loro gris para la venta. Ese
ejemplar que marco con círculo seguramente murió por el camino porque
eso le pasa a la mayor parte; pero también pudo tener la "suerte"
de sobrevivir y ahora tener la desgracia de estar en alguna jaula en un
piso cualquiera de una ciudad cualquiera de España, o de Suecia, o de
Holanda... o en una tienda de animales donde la gente le mira y le dice
tonterías esperando a que responda. Ése ha sido su destino final.
En la foto escribo "loro gris capturado que será prisionero para siempre
en casa de algún europeo".
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