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ANAGEF APOYA A MOm Y A LA FOCA
MONJE DEL MEDITERRÁNEO EN ISLAS ESPÓRADAS.
Por David Nieto Maceín y Kajsa
Aurell.
En junio de 2008 los
coordinadores del proyecto "Exploradores del Planeta Azul" de ANAGEF
viajamos a Islas Espóradas, en el Mar Egeo, para conocer el trabajo que
está realizando la organización MOm, Sociedad Helénica para el Estudio y
Protección de la Foca Monje del Mediterráneo en los últimos refugios de
esta especie en este mar.
Recibidos amablemente por Emily
Joseph, pudimos conocer de cerca sus proyectos, así como el Centro de
Información de la isla de Alonissos y el pequeño centro de recuperación
para bebés huérfanos de foca monje, habilitado con el apoyo de
Zeehondencrechè-Lenie Hart-Pieterburen de Holanda, gracias al cual
consiguen salvar cada año varios cachorros de foca monje aparecidos tras
los temporales del otoño-invierno. Este centro de recuperación es el
único que existe en todo el Mediterráneo para la foca monje.

MOm está llevando a cabo programas
de educación ambiental con niños, está apoyando al Parque Nacional
Marino de Alonissos y realizando un interesante seguimiento de la
población de focas que viven en estas aguas. Además, de manos de Emily
Joseph conocimos el proyecto MOm-MOFI con el que trabajan directamente
con el conflicto entre pescadores y focas en Grecia. Mitigar dicho
conflicto no es tarea fácil pues han de lidiar con las creencias,
tradiciones y perjuicios de los hombres del mar además de con las
complejidades de la problemática en sí derivada de la interacción de las
focas con las artes de pesca, un problema que se repite en muchos
lugares del mundo.
En la foto, delfines saltando cerca de una
pequeña embarcación pesquera en Alonnisos.
El Parque Nacional Marino de
Alonnisos - Espóradas del Norte y las islas de Kimolos-Polyegos son las
dos áreas más importantes de reproducción de la foca monje mediterránea
en Grecia y donde se producen intensas interacciones entre las focas y
las pesquerías. La educación ambiental, una vez más, se muestra como la
herramienta más eficaz para mitigar el conflicto sensibilizando a la
población local y comunidades de pescadores.
Autoridades, niños,
pescadores y población en general han de cambiar su percepción para
convivir con las focas como un ser más en la armónica sinfonía del mar y
como un eslabón muy importante para las comunidades biológicas marinas.
A pesar de todo el trabajo y los esfuerzos, a veces se llevan disgustos,
pues en marzo de este mismo año apareció una foca decapitada.
Además de la destrucción
del hábitat y la contaminación marina, los factores que directamente
contribuyen a la reducción de la población de foca monje mediterránea
son la muerte deliberada (la mitad de las muertes de adultos se deben a
esta causa), atrapes accidentales en redes donde mueren ahogadas (el 35%
de los jóvenes muertos lo han sido por esta causa), y la sobrepesca, que
realmente está agotando los recursos alimenticios de las focas (y
posiblemente las obligue en mayor medida a acudir a las redes de pesca).
La situación de esta especie es
dramática pues es uno de los mamíferos más amenazados del Planeta con
unos 500 ejemplares separados a gran distancia en dos poblaciones: la
del Mediterráneo oriental y la del Atlántico contiguo, en Mauritania.
Hoy día ya no se solean en las playas como lo hicieron en la antigüedad
pues la presión humana ha sido terrible. Pero hay cabida para la
ESPERANZA. Según los datos de MOm, que ha estado realizando trabajos de
investigación muy serios y ha monitoreado las cuevas donde se reproducen
las focas del Parque Nacional, hay al menos 263 focas identificadas en
aguas griegas, de las cuales 28 son cachorros. Cada año se están
produciendo varios nacimientos nuevos e incluso se han visto focas ya en
el Mar Jónico e incluso el Adriático, con bastantes avistamientos en las
costas de Croacia, lo que es una fantástica señal sobre todo dada la
timidez de las focas monje. Además, hay algunas en Turquía y Chipre y se
ha hecho algún avistamiento en Sicilia y uno en la costa NW de Cerdeña.
En el Atlántico contiguo, en
Mauritania, se han reproducido con mucho éxito en los dos últimos años
con 46 nacimientos en 2007 y 48 en 2006. Incluso se ha visto algunos
ejemplares ocupando playas cercanas, que era el hábitat originario antes
de verse obligadas a recluirse en cuevas para evitar las matanzas
indiscriminadas por parte del ser humano (lo que según algunos autores
es el origen del nombre "monje"), lo que es otro síntoma fenomenal. En
las islas Madeira-Desertas hay algunos ejemplares también, y se han
podido observar hasta 9 focas juntas descansando plácidamente.
Le dimos a los miembros de MOm la
gran noticia de que había aparecido por aquellas fechas una foca monje
en Mallorca tras 50 años de ausencia de la especie en aguas de las Islas
Baleares. Todo un latido para el corazón de la esperanza. La
organización ANAGEF se convirtió en miembro de MOm para apoyar todos los
trabajos de conservación de la foca monje del Mediterráneo.

Artículos relacionados: "¡¡Focas en
las Islas Baleares!!", de David N. Maceín.
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